ANALISIS TRANSACCIONAL EN LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
Carlos Mora Vanegas
"En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida." Humboldt, Karl Wilhelm Von
Resumen
Toda empresa, organización esta diariamente sometida a las interrelaciones, transacciones que se dan en en los equipos de trabajos, entre los individuo que forman el recurso humano de la empresa y de no sabérselo manejar puede dar paso a conflictos que perjudiquen el comportamiento organizacional de la empresa, su productividad, funcionalidad de la organización.
Es por eso importante adentrarse cómo el análisis transaccional (AT), puede colaborar para evitar los conflictos y se de una comunicación positiva que favorezca el clima organizacional de la empresa.
Palabras claves
Interrelaciones, liderazgo, motivación, comunicación, conflictos.
Consideraciones básicas, anotaciones, alcance.
Tamara Sánchez Almira al respecto nos aporta, que no se puede ignorar lo que representa las relaciones interpersonales y del liderazgo dentro del marco organizacional, como uno de los vínculos más antiguos de la humanidad y como una de las maneras más peculiares que tienen los grupos de dirigirse a quien los representa. El liderazgo es hoy en día quizás el más pertinente de todos los conceptos de la ciencia de la conducta y por eso los directivos de más experiencia en este campo le otorgan una gran importancia. Los jefes se ven enfrentados diariamente con las responsabilidades y el mando, asumen funciones, forman equipos y dirimen conflictos de toda clase. Surge entonces la típica pregunta: ¿ Cuál es el mejor estilo para dirigir y cómo se puede lograr un compromiso y lealtad entre los miembros de un grupo, cuál es la mejor manera de responder al poder, de recompensar o castigar?. ¿Ha pensado en la repercusión que esto traería al grupo, y como la decisión de imprimir personalidad al asunto puede comprometer el logro de los objetivos, las metas y planes de una organización?.
Nos agrega Tamara Sánchez, que consideremos que el estilo de dirección es básicamente una transacción interpersonal. Los supuestos de uno acerca de las personas y el ejercicio del poder se comunican verbalmente o por otros sistemas de signos mediante un encuentro interpersonal.
Un marco potencialmente poderoso para la comprensión de estos encuentros se da en la obra de Thomas A. Harris ("Yo estoy bien Tú estás bien", basada en Eric Berne) sobre el Análisis Transaccional. En cada una de las relaciones transaccionales entre uno o varios individuos se emplean terminologías que pueden dañar la comunicación y, por ende, propiciar la aparición de conflictos innecesarios o genuinos, con sus consecuentes resultados. De ahí, que las variables comunicación, liderazgo y conflictos conforman un todo digno de análisis.
Es de suponer, entonces, que las transacciones en las relaciones interpersonales pueden ser una fuente directa de conflicto.
La autora citada textualmente en su desarrollo sobre este tópico nos aporta la siguiente información que consideramos importante en el alcance, análisis del tema, que es un hecho cierto, que cuando las personas interactúan en cualquier contexto, se produce inevitablemente una transacción social en la que una persona reacciona frente a la otra. Al estudio de tales transacciones se le ha dado el nombre de Análisis Transaccional. El término fue propuesto primeramente por Eric Berne en la década del 50, y se refería a un tipo de psicoterapia. El análisis transaccional parte de la premisa de que hay en cada personalidad los elementos de padre, adulto y niño. Las personas interactúan entre sí desde estas tres posiciones psicológicas distintas conocidas como estados del Yo.
Se considera que todas las personas funcionan desde una de la tres y mantienen códigos de lenguaje específicos en cada caso.
Las personas que actúan desde el estado del Yo padre suelen ser protectoras, controladoras, estimuladoras, críticas o estimuladoras. Pueden referirse en forma dogmática a las normas y políticas, con palabras " siempre", "nunca", "debe", "debería"; de la retroacción evaluativa global, como "que tonto eres"; de la retroacción descriptiva específica, como "me irrita que dejes los papeles desorganizados"; declaraciones que inducen culpabilidad, como "si me respetaras....." e indicaciones físicas, como señalar con el dedo de manera acusatoria. El padre en nosotros puede emplear retiro del afecto y fundamentalmente trata de resolver los conflictos desde la óptica de la obligación, haciendo uso del poder que tiene.
El estado del Yo adulto se expresa en un comportamiento racional, calculador, objetivo y no emocional. Estas personas tratan de mejorar las decisiones bajo el enfoque de las preguntas, se interesan en el cómo, cuándo, dónde, por qué; buscan hechos concretos e información y mantienen discusiones objetivas. Se muestran en una diversidad de frases como "ya veo", "considero", "desde mi punto de vista", "en mi criterio". Enfatizan en la solución de problemas y son cooperativos en la solución de conflictos. En términos de poder, se consideraría el directivo idóneo.
Por ultimo, el Yo niño que está en nosotros, refleja las emociones desarrolladas en etapas infantiles, se comporta descuidadamente en su postura, aparta la mirada o baja la vista. Es dependiente, espontáneo, creativo, competitivo y encara la solución de conflictos mediante la elusión y la flexibilidad en la situación.
Es muy cierto además, cuando ella en su análisis expone, que las conversaciones que mantenemos son una mezcla de los tres estados del YO. Cada uno de ellos tiene características positivas y negativas. Nuestro tono de voz, las posturas, los gestos y las expresiones faciales pueden reflejar en nosotros el estado del YO. De acuerdo con los tipos de transacciones que se establezcan, podrán aparecer o no diferentes tipos de conflictos dados en el propio marco de las relaciones.
Las transacciones en las que el estado del Yo del emisor y receptor son compatibles en cuanto a la direccionalidad de las respuestas y se representan de forma paralela, son las llamadas transacciones complementarias. Por otra parte, las transacciones cruzadas o no complementarias interrumpen la comunicación.
Definitivamente nos aporta, que si tuviéramos que enmarcar la situación, diríamos que pueden aflorar conflictos interpersonales y al mismo tiempo intragrupales. Las posturas de los miembros se contraponen, lo que puede desbocar en una posición defensiva. En algunos casos el niño se defiende con palabras de etapas anteriores como "no me importa", "hazlo tu", y otras, a lo que el directivo puede responder haciendo uso del poder que le está encomendado.
Los conflictos interpersonales representan un grave problema porque realmente afectan profundamente las emociones del individuo. Existe una necesidad de proteger la autoimagen de un posible daño provocado por los demás. Las relaciones pueden estar en riesgo y deteriorarse. Algunas veces los temperamentos entre dos personas pueden chocar.
Conclusión
La gerencia, los supervisores, jefes deben estar atentos en la forma como se dan las interrelaciones, las comunicaciones, como se maneja la comunicación, el liderazgo a fin de evitar que en las interrelaciones surjan conflictos que desencadenen protuberancias serias en el clima organizacional de la empresa.
*Fuente debidamente señalada
Docente de postgrado de Faces, Universidad de Carabobo
Exatec.
Cátedra de Comportamiento organizacional
